Pack Empresa Methys

Infiltrada (2)

 

El primer paso de la misión de Fangor sería traspasar el vestíbulo principal del complejo, compuesto por un edifício de tres plantas exquisitamente decorado, conectado a las dos torres principales mediante pasillos acristalados. Observó con detenimiento la sala, al tiempo que aguardaba en la cola para acceder al primero de los tres controles de seguridad. Cincuenta miembros de seguridad armados distribuidos por la sala y por lo menos el doble de paisano. Sonrió para sus adentros al observar a las secretarias de los mostradores y las azafatas de los puestos de información al público. Lo ocultaban bastante bien pero no podían engañar al entrenado ojo de Fangor. Estaba claro que eran comandos.  

Echó algunas cuentas rápidamente, ciento setenta enemigos sólo en la entrada. Un poco más de lo que se esperaba. Al parecer, el Estado Mayor Conjunto se tomaba aquella reunión muy en serio.

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  Una ligera sonrisa pícara afloró en los labios de Fangor al observar como varios de los agentes de seguridad y algunas de las personas que hacían cola para entrar en el edifício se la quedaban mirando embobados. No era para menos. Para realizar la misión había escogido su tapadera y aspecto principal.

  Aquel día, miles de cámaras de seguridad verían entrar al edifício a una mujer alta, con un físico estilizado y  muy atractivo, lleno de sensuales curvas. Poseedora de un rostro de facciones suaves, intensos ojos de color castaño, finos labios y una larga melena de color rojo oscuro que le llegaba hasta la mitad de la espalda.

 Una mujer muy famosa en los medios de comunicación. La famosa reportera y corresponsal de guerra conocida como Sonya Astori.

-Bienvenida al Austhral, señorita Astori...-esbozó en tono amable la secretaria sentada tras el primer control de seguridad.

-Gracias, es un placer estar aquí...-contestó Fangor sonriendo amablemente- vengo por la rueda de prensa del Estado Mayor Conjunto.

-Bien, ¿identificación por favor?- preguntó la secretaria.

-Naturalmente...-contestó Fangor tendiendo su muñeca derecha hacia el escaner situado a un lado de la mesa para que su Dhome, ordenador de muñeca, fuese escaneado.

Todos los miembros de la C.S.E, ya fuesen civiles, militares o científicos, utilizaban un ordenador de muñeca capaz de emitir pantallas holográficas interactivas donde se guardaban los datos personales. A efectos prácticos, las Dhome eran como los carnets de identidad del siglo XXI.

En silencio, Fangor aguardó a que el sistema de escáner terminase su trabajo. Con los años había aprendido a enmascarar la sensación de desazón, que le producía  el hecho de que escaneasen su Dhome. Podría escaparse de los guardias del vestíbulo, pero fracasar en una misión por el hecho de no tener actualizada su Dhome personal sería un error de novata y un duro golpe a su orgullo...

-Todo en orden, puede proseguir-sentenció finalmente la secretaria.

-Gracias-contestó Fangor retirando su mano del escáner, haciendo ademán de proseguir al siguiente control de seguridad.

-Espere..-murmuró la secretaria agachándose para coger algo de un cajón de su mesa.

Fangor permaneció inmóvil, observando a la secretaria con cautela. ¿Le habría descubierto?.

-¿Podría firmarme un autógrafo?-preguntó finalmente la secretaria azorada, sacando del cajón un papel y una estilográfica- a mi madre le encanta su trabajo.

-Claro...-contestó Fangor sonriendo amablemente- será un placer...

Mientras tanto, en la sección superior de la torre norte del complejo, la reunión de la plana mayor del Estado Mayor Conjunto estaba a punto de empezar.

Toda la cúpula militar de la C.S.E en Devaron estaba presente. Armada, Marina, Fuerzas de Tierra...Incluyendo los capitanes de las siete naves principales de la Flota de Colonización: las inmensas Prometeus.

-Muy bien...-sentenció el Almirante de la Flota Arthur Reed en tono autoritario- ¿empezamos?...

(Continuará)