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Space War: La caída (4)

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  Apenas Sheppard puso un pie en la sala del Comité, pudo notar como la tensión

que reinaba en el cuartel parecía tener su propia sustancia física en aquel lugar.


Los oficiales auxiliares, dispuestos en dos largas mesas a cada lado de la estancia, permanecían enfrascados en sus terminales, hablando entre sí.

Los tres almirantes del Comite permanecían en lo alto de su estrado, hablando en susurros apenas audibles. Estaban nerviosos, inquietos...incluso aterrados... pero no lo admitirían nunca...

Un enorme ventanal dominaba el fondo de la sala, a través del cual podían verse los elegantes rascacielos de Vancouver...

 

-Almirante Anderson...-murmuró el almirante calvo, sentado en el centro del estrado- Sheppard...

-¿Cuál es la situación?...-replicó Sheppard deteniendose a unos metros del estrado junto a Anderson.

-Esperábamos que pudiese decírnoslo-replicó el almirante de antes mientras un oficial subalterno le entregada un pad de datos con los informes más recientes.

-Los informes que nos están llegando...-esbozó la única mujer del comité, sin poder evitar un profundo deje de procupación y desesperanza- no hemos visto nada parecido. Hemos perdido contacto con nuestras colonias y con todo más allá del Relé de Caronte.

Sheppard no contestó inmediatamente, observando pensativo los informes del pad. No le extrañaba nada...

-Sea lo que sea...-masculló el almirante calvo- es poderoso de cojones...

Sheppard reprimió su respuesta inicial. Después de todo lo que había pasado durante los últimos años...

Saren...su reconstrucción, la base de los Colectores...

El relé Alfa...

Por no creerla, la Alianza le había dado la patada y le habían tratado como una vulgar criminal, tachándola de loca y cosas peores...

-Me habéis traido aqui para confirmar lo que sabéis ya...-sentenció Sheppard sin poder evitar imprimir un profundo deje de amargura en su voz-  los Segadores están aqui...


Un helado e incómodo silencio se expandió por la sala. Muchos de los oficiales subalternos presentes, habituados al cómodo y tranquilo trabajo de oficina parecían muertos de miedo...

-Entonces....-murmuró la almirante del Comité casi suplicante- ¿cómo los paramos?...

-¿Pararlos?- masculló Sheppard incrédulo por lo que estaba escuchando- esto no se trata de tácticas y estrategias. Es supervivencia.

Ahogó con gran esfuerzo una risa irónica, todos los presentes, a excepción de Anderson parecían escucharle como si fuese una clase de profesor.

-Los Segadores son mas numerosos, más poderosos, más avanzados, más listos y JAMÁS se compadecerán de nosotros...-sentenció Sheppard tajante.

-Pero...-balbuceó el almirante calvo- tiene que haber una forma...

-Si queremos tener ALGUNA posibilidad...-sentenció Sheppard- tenemos que permanecer unidos.

-¿Y ya está, ese es nuestro plan?-masculló el almirante calvo incrédulo.

Antes de que Sheppard pudiese contestar, una oficial subalterna se levantó, sin apenas color en su cara.

-¡Almirante, acabamos de perder contacto con la Base Lunar!-exclamó la oficial.

-¿La luna?-balbuceó Anderson estupefacto- no pueden haberse acercado tanto...

-¿Cómo han superado nuestras defensas?...-balbuceó la almirante en un hilo de voz.

-¡Almirante, tenemos señal del Centro de Mando Británico!-exclamó la suboficial de antes.

En una enorme pantalla de visualización aparecieron imágenes borrosas de combates a gran escala en muchas ciudades...

Tokyo, Los Angeles, Belfast, Chicago...

La última imagen era especialmente nítida...

Un calamar blindado de varios kilómetros de altura disparando contra un rascacielos igual de alto.

En Nueva York...

-¿Porqué no hemos recibido noticias del Almirante Hackett?...-murmuró Anderson inquieto.

Si la ofensiva había alcanzado la superficie planetaria significaba que los Segadores se habían abierto paso entre las flotas de defensa en cuestión de segundos, ¡segundos!.

-¿Que hacemos?...-balbuceó el almirante calvo del comité.

Decidido, Sheppard se giró hacia los miembros del Comité de Defensa.

-Es hora de luchar...-sentenció Sheppard indicando con una mano la pantalla de visualización- o extinguirnos...

Los miembros del comité permanecieron callados, observándose entre ellos.

Sheppard apretó los dientes con fuerza. ¡Incluso en esos momentos no querían tomar decisiones!...

-Tendríamos que ir a la Normandía...-comentó Anderson.

De improviso, una oscura sombra se expandió sobre Vancouver, cubriendo el sol...

-Oh, dios mio...-balbuceó la almirante del comité dándose la vuelta, palideciendo por completo al ver la causa de las repentinas sombras.

 El tiempo pareció ralentizarse mientras unas inmensas patas blindadas emergían de las nubes...

Un Segador. Y de los grandes...

-¡¡¡AL SUELO, TODOS A CUBIERTO!!!-exclamó Sheppard al ver aparecer luz rojiza entre las patas blindadas de la criatura.


(Continuará)