Pack Empresa Methys

Especial Halloween: Catarsis (3)

Marine Special Forces543x234Como si el mismo quisiera ponerles las cosas más difíciles, comenzó a caer una intensa lluvia torrencial en cuanto Kai y Surkov se aproximaron al lugar del accidente.

La cosa no pintaba bien. El caza había dejado tras de si un rastro de destrucción por la selva de varios cientos de metros y ahora permanecía muy cerca del borde de un risco de varios cientos de metros.

-Silgran-156, ¿me recibe?, acabamos de llegar-sentenció Kai mientras Surkov detenía el transporte cerca del caza derribado.

-Sí, les oigo, gracias a dios que han venido-replicó la piloto claramente aliviada- no puedo salir, se ha estropeado el disparador del cristal con el impacto.

-La sacaremos enseguida, aguante-contestó Kai- Surkov, permanezca al volante y vuélele los sesos a cualquier cosa que no sea personal de la C.S.E...-sentenció indicando la enorme mancha roja que aparecía en el mapa holográfico, a cada segundo más cerca de su posición.

-Señor, sí, señor-contestó Surkov sonriendo exhultante, tecleando varias órdenes en el salpicadero del transporte, desplegando dos ametralladoras Gatling de plasma.

No eran ni de lejos tan potentes como las ametrelladoras pesadas de defensa perimetral de una base, pero les darían algo de cobertura...

Mientras Kai bajaba del transporte con un cortador de iones, Surkov exhaló un ligero suspiro, comprobando de nuevo el mapa. Desearía poder estar a los mandos de uno de los nuevos modelos de Helicópteros Novus. Con una de esas preciosidades si que repartiría leña a gusto...

Inspiró y expiró con fuerza, obligándose a centrarse. La piloto y Kai dependían de que estuviese atento. Ya soñaría despierto en otro momento.

-¿A que distancia está el enemigo, Surkov?-preguntó Kai mientras ascendía por los restos del fuselaje del caza.

-Es difícil saberlo, al radar funciona mal, la zona está cargada con energía electrómagnética...-gruñó Surkov aporreando el salpicadero del vehículo- pero los rastreadores de movimiento captan algo a larga distancia.

-Está bien-sentenció Kai- piloto, ¿puede oírme?-preguntó tras alcanzar la cabina del caza.

-Sí, le oigo-contestó la piloto a través de la radio de Kai.

-Necesito que iguale la presión de la carlinga con el exterior-sentenció Kai activando el cortador de iones.

-Entendido, ya está-contestó la piloto tras unos instantes.

Sin poder tiempo, Kai aseguró su posición sobre el caza y empezó a cortar. Si no hubiese sido por el HUD holográfico de su casco, le hubiese sido mucho más difícil trabajar debido a la oscuridad y el aguacero que estaba cayendo.

-Surkov, ¿ya hay respuesta de los canales de emergencia?-preguntó Kai mirando de reojo el transporte de tropas.

Tenía más de la mitad del trabajo echo, pero debía cortar toda la juntura para que la carlinga se desbloquease.

-Me temo que no, el canal sigue saturado aunque me ha parecido...-comenzó a replicar Surkov- ¡JODER!-exclamó con sentimiento al ver como el radar de movimiento del transporte se volvía loco de repente, llenándose de contactos a apenas cinco metros de distancia.

La función de rastreo automático de las ametralladoras, fue lo que salvó a Surkov. Una horda salvaje de figuras humanoides cubiertas de una sustancia negra similar al alquitrán emergieron de la espesura, lanzando chorros de ácido negro por la boca. Surkov observó sorprendido como la selva ardía con llamas negras al contacto con ese extraño ácido.

-¡SURKOV, SAL DE AHÍ, SAL DE AHÍ AHORA!-exclamó Kai mientras cortaba la juntura a la mayor velocidad que era capaz.

Un largo escalofrío de terror recorrió su espalda al ver mejor gracias a las luces de su casco a que se estaban enfrentando: Marines de la C.S.E

Horriblemente mutados. Diversas partes de sus armaduras corporales se habían fundido a sus cuerpos, cubiertos de una sustancia negra parecida al alquitrán o al petróleo, causándoles horribles llagas y pústulas por todo el cuerpo. Algunos marines tenían largos tentáculos blindados en vez de brazos y en otros, parecía que sus armas se habían fundido con sus manos, alimentándolas con una extraña energía.

Pero lo peor, era que actuaban de forma organizada.

En vez de atacar en masa, los marines mutados mejor blindados atacaron de frente, absorbiendo sin apenas recibir daños los disparos de las ametralladoras. Mientras tanto, los soldados con las armas fundidas a sus brazos, disparban haces corrosivos de energía hacia el transporte.

-¡¡SURKOV!!-exclamó Kai  terminando de cortar la carlinga, ayudando a salir a la piloto, una hermosa joven de la raza felina Ker'zhal, aliada de los humanos desde hace cientos de años.

Para alívio de Kai, Surkov salió a toda prisa de la compuerta trasera del transporte, seguido de cerca de los disparos enemigos.

-¡Comeos esta,cabrones!-sentenció Surkov  apretando el botón de un detonador que tenía en la mano derecha mientras activaba los propulsores de su traje de combate.

-¡AGÁRRESE!-exclamó Kai a la piloto cogiéndola en brazos antes de activar los suyos.

Apenas un instante después, el transporte explotó en mil pedazos, creando una potente deflagración de luz, calor y metralla en todas direcciones al explotar su pequeño pero potente motor de plasma.

Sorprendentemente, los infectados reacionaron con una velocidad casi sobrenatural, cubriéndose la mayoría tras su compañeros blindados. Pero dió igual. Si sólo hubiese explotado el transporte habrían podido sobrevivir pero casi al mismo tiempo que el vehículo hacía explosión, una segunda explosión, mucho más potente tuvo lugar justo al lado de la primera.

El caza Silgran.

Debido a los daños en el caza, el combustible había empezado a derramarse por el suelo, dirigiéndose directamente hacia el transporte de tropas.

El resultado era de esperar.

El fuego se propagó desde el combustible derramado hasta el caza, provocando la explosión del depósito.

Y de los mísiles que llevaba en el fuselaje...

La explosión secundaria fue en una palabra...aterradora.

Enormes y poderosas oledas de energía y presión se expandieron en todas direcciones, destrozando varios kilómetros de selva además del risco en el que Kai y los demás habían estado. Visto desde lejos, la detonación combinada de todos los misiles alcanzó un tamaño casi nuclear, expandiénse por varios kilómetros.

Kai, Surkov y la piloto se salvaron por pura suerte. La lluvia y los fuertes vientos causados por la tormenta desviaron el fuego y la metralla lo justo para evitar daños graves. 

 -¿Está bien?-le preguntó Kai a la piloto, la cual permanecía con la cabeza hundida en su pecho, clavándole a Kai las uñas con fuerza.

-Sí...-murmuró la piloto con voz trémula- gracias...

-No hay de qué...-contestó Kai sonriendo amable mientras descendía hacia el suelo junto a Surkov.

-Ha ido de poco señor...-comenzó Surkov acercándose a Kai mientras dejaba a la piloto en el suelo.

Éste no le dejó acabar, asestándole un potente puñetazo en la cara que lo tiró al suelo.

-¡Surkov imbécil, piensa antes de actuar, podrías habernos matado a los tres!-exclamó Kai enfadado-¡¿que crees que iba a pasar explotando un transporte de tropas tan cerca de un caza de combate dañado?!.

 Surkov no contestó en un primer momento, mirando a Kai mientras se incorporaba. 

-Tiene razón...-reconoció Surkov a regañadientes.

Siempre se encendía muy rápido.

-Sargento Reed a cualquier unidad de la C.S.E en este canal, ¿me recibe alguien?-preguntó Kai activando un canal de radio, mirando a Surkov aún enfadado.

Tras unos segundos, una voz familiar femenina emergió entre la estática del canal.

-Te recibo Kai, ¿no te has pasado un poco con esa bengala de señalizacion?-preguntó una antigua compañera de Kai en la academia, la piloto Melissa Freeman.

-No ha sido obra mia-contestó Kai.

-Recibido, voy hacia vuestra posición con un Black Lotus, tiempo estimado treinta segundos-sentenció Freeman por radio- os llevaré al campamento Currahee, necesitan ayuda.

-Entendido, estaremos esperándote...-sentenció Kai.

Le preocupaba Hana pero sabía que podía cuidarse....

Debía tener fe.

Observó en silencio la dirección desde la cual venían.

-Si alguien puede sobrevivir en este infierno, eres tu, Hana...-susurró Kai sin poder evitar imprimir un profundo matiz de preocupación en su voz- se que tu puedes...

Mientras tanto...en la zona cero del desastre....ya no quedaba rastro de Hana...

Tan sólo un fusil de asalto destrozado...parcialmente fundido...con un largo reguero de sangre alejándose...