Pack Empresa Methys

El comando desconocido

Iseki 350x180

 

Siete años antes del lanzamiento de la Flota Bravo

Últimas horas de la campaña de Khassius Lhan

 

-¡Que todo el mundo retroceda inmediatamente a los puntos asignados. Bombardeo de saturación entrante!...

 

Mientras se arrastraba a través de la jungla, la alférez Mara Iseki maldijo su suerte.  ¿Cómo, cómo la victoria final contra la mayor organización terrorista de los últimos tres milenios se había torcido de aquella manera?.

En cuestión de minutos, todo el planeta se había vuelto loco. Al intentar volver a una de las bases costeras de la C.S.E, el convoy de evacuación del que formaba parte había sido masacrado.

Ella había conseguido sobrevivir de milagro al formar parte del equipo de seguridad. Uno de los enemigos lanzó un proyectil justo a su lado que la mandó volando a la espesura.

Los gritos de agonía de sus compañeros resonaban claramente en sus oídos. Tal vez no pudiera olvidarlos nunca. 

Reprimió con dificultad un gemido de dolor. Durante la caida se había herido en el estómago.

Alzó su pistola cuando el radar de su casco indicó un contacto justo en el límite de su radio de alcance. ¿Amigo o enemigo?. No podía fiarse. No con aquel caos.

Aunque lo que había atacado el convoy parecía poder evitar su radar.

¿Debía abrir fuego?. Si lo hacía tal vez revelase su posición....

-Maldita sea.....-gruñó Iseki en voz baja, dudando sobre que hacer.

Khassius Lhan 235x123 Inspiró y expiro con lentitud, intentando mantener la calma. Como su oficial

instructor siempre decía, debía mantener la cabeza fría si quería seguir viva.


Apoyó la espalda contra un gran tronco derribado. ¿Le caería encima el

bombardeo de saturación?. Tal vez. Con un poco de suerte, estaría fuera de la zona objetivo.

 

Seguramente usarían bombas incendiarias de alta potencia?. Sí. Sería lo mejor....Esas cosas no podían salir del planeta.

Observó pensativa la pistola que tenía en su regazo. Tal vez......

Era realista. Su baliza de localización y su radio estaban inoperativas. Y había perdido su lanzador de bengalas. No tenía forma de pedir ayuda y con su herida...

Tenía muy pocas opciones....

El efecto del bombardeo sería rapido....

Cerró los ojos con fuerza, dejándose llevar por un momento por el desánimo. No sabía qué hacer. ¿Realmente ese era su destino?.

De repente, algo atravesó la espesura, cayendo justo a su lado.

-¿Qué...-balbuceó Iseki abriendo los ojos, viendo que había a su lado una especie de granada.

Antes de que pudiera reaccionar, el proyectil se activó, desplegando un pequeño pero potente campo de energía que dejó inconsciente a la joven alférez.  Justo antes de que su cuerpo cayera al suelo, un hombre vestido con un ajustado uniforme negro de comando apareció a su lado, sujetándola con gran cuidado.

-Aún no es tu hora, sargento....-murmuró el desconocido amablemente, escuchándose su voz con un ligero tono metálico al hablar a través de su casco- te espera una larga vida-añadió mientras sacaba una pequeña pistola inyectora de su cinturón, aplicándole a Iseki una solución curativa a base de nanotecnología para estabilizarla- ya nos veremos....-sentenció mientras utilizaba su ordenador de muñeca para reactivar la baliza de teletransporte de Iseki- alférez Iseki a cualquiera en esta frecuencia. Necesito evacuación inmediata. Múltiples contactos hostiles en la zona...-anunció, usando el modulador de su casco para hablar con la voz de la joven alférez.

Sonrió al ver a Iseki ser evacuada a salvo a una nave en órbita. Una pequeña victoria en un día lleno de tragedias.

Exhaló un ligero suspiro. No podía detenerse a disfrutar de ese pequeño triunfo. Su trabajo aún estaba lejos de terminar.

-El siguiente destino ya está fijado-anunció una suave voz femenina informatizada a través de la radio de su casco.

-Pues vámonos-sentenció el misterioso comando.

Apenas unos instantes después, había desaparecido sin dejar apenas rastro. Sólo las huellas de sus botas evidenciaban su paso por aquel planeta.......

 

FIN