Pack Empresa Methys

En la Zona Oscura (2)

Emboscada
Intentando emitir el menor ruido posible, avancé

por la Zona Oscura, aproximándome al edifício Chrysler.

No se oía nada, a excepción del viempo y mi propia respiracion, con un sonido metalizado a través de los filtros de la mascarilla.

Pero no me abandonaba la sensación de que había algo, en las sombras.

¿La señal del dron era una trampa?. Quizá. Había rumores de renegados en la Zona Oscura. A pesar de las campañas en el Subsuelo de Nueva York, el paradero de muchos miembros de la Primera Oleada seguían siendo desconocido.

 

Al llegar frente al Chrysler me detuve, alzando la vista para observar el legendario edificio. A pesar de todo lo ocurrido, seguía manteniendose erguido, majestuoso. Un símbolo vivo del pasado. Fruncí el ceño al ver algunas luces encendidas en ventanas de los pisos superiores.

¿Supervivientes?. Quizá....Su objetivo se había estrellado en los pisos intermedios. Con un poco de suerte...

De improviso, mi reloj SHD emitió un ligero pitido de aviso.

Un pitido característico que disparó mi instinto de alerta, instándome a agacharme....

Justo antes de que una ráfaga de balas trazadoras pasara justo por encima de mi cabeza.

Tras encuentros con renegados en el Subsuelo, había conseguido actualizar mi reloj SHD con la ayuda de Paul Rhodes para que emitiera un pitido de aviso característico al detectar los SHD de renegados....

Una característica que me había salvado la vida en más de una ocasión...

Dejando que mi entrenamiento tomase el control, rodé varias veces para cojer distancia de mis atacantes, alzando mi rifle de asalto pesado con una mano mientras lanzaba una granada PEM en la direccion de los disparos.

El puesto de control no estaba lejos. Si me acercaba lo suficiente, las torretas de la JTF los harían retroceder....

Una súbita exposión de luz y sonido cortó mi línea de pensamientos. Un segundo renegado había surgido de las sombras, lanzandome una granada rotatoria aturdidora.

-Nos vemos en el infierno, Lantia...-sentenció el primer renegado mientras otras dos figuras emergían de la oscuridad, rodeándome entre los cuatro.

Arrodillado con una mano en el suelo, observé a los cuatro renegados sin decir nada durante unos instantes.

-Vosotros primero....-contesté finalmente, abriendo y cerrando el puño derecho, activando  rápidamente una de mis habilidades SHD de pirateo, provocando un feroz ultrasonido en las radios de los cuatro renegados.

Sin perder un instante, me levanté y empujé al renegado que tenía delante, arrojándolo al suelo sin miramientos, echando a correr entre la nieve y los coches.

-¡¿A que coño esperáis, matadle?!-exclamó el renegado derribado empezando a incorporarse-mierda....-blasfemó al ver un objeto redondo con líneas rojas por su superfície.

Una fracción de segundo después, la granada incendiaria que había activado y dejado en el suelo durante mi fuga detonó, enviando llamas en todas direcciones.

No me detuve a comprobar el resultado. Debía largarme de allí. Alcanzar un punto de control.

Sobrevivir. Debía sobrevivir....

 

(Continuará)