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Desastre en la perla de Oriente

-Señores pasajeros en breve aterrizaremos en el aeropuerto de Pudong. Tengan la bondad de abrocharse los cinturones y poner su bandeja en posición horizontal- anunció por la megafonía una de las azafatas de un 747 que realizaba la aproximación final al aeropuerto internacional de Shanghai- el tiempo es nublado y la temperatura ronda los veinticinco grados centígrados. Gracias por volar en Air America y disfruten de su estancia en la ciudad.

La voz de la azafata sacó de su sopor al pasajero del asiento 10-C de primera clase tras más de quince horas de vuelo de Washington D.C hasta Shanghai. El pasajero, un hombre con un elegante traje de poco más de treinta y cinco años, poseedor de una trabajada figura, ojos de color castaño y pelo corto negro. Al estirar un poco brazos y piernas su chaqueta se deslizó hacia un lado, descubriendo una insignia del F.B.I bordada en su camisa.

-¿Ha tenido un buen vuelo?-preguntó una azafatas en tono suave mientras se colocaba junto al hombre.

la-perla de  oriente 312x212-Sí, gracias- replicó el agente, de nombre Nathan Gale.

-Un obsequio de la casa..-esbozó la azafata en un susurro mientras echaba a andar, deslizando un pequeño auricular desde el interior de su manga a la mano de Nathan antes de seguir su camino hacia la proa del avión.

-Gracias-replicó el agente suavemente mientras caminaba hacia los lavabos situados al fondo de la zona de primera clase.

Apenas unos segundos después de empezar a andar su mirada se cruzó con la de una exuberante mujer caucásica unos años más joven que él. Poseedora de una tupida melena negra y una piel bronceada ocultaba sus ojos detrás de unas gafas de sol. Al esbozar una suave sonrisa seductora mientras mostraba parte de sus encantos escondidos tras una camisa blanca desabrochada y un ajustado corsé de cuero, el agente correspondió con una una educada sonrisa antes de seguir su camino.

Una vez se encerró en el baño Nathan se colocó el auricular en la oreja de derecha para luego pulsar un pequeño botón en un parte superior, activando el micro-chip que llevaba en su interior.

-Para acceder a la información de este dispositivo es necesario código de autentificación- dijo una suave voz femenina en cuanto Nathan activó la grabación del auricular.

-Braker, Delta, Alfa, seis-replicó Nathan.

-Código de identificación confirmado, buenos días agente Gale..-sentenció la voz- Ha surgido una pista del caso Cross.

 

El veterano agente pudo sentir un ligero escalofrío recorrer su espalda al escuchar aquel nombre. Llevaba mucho tiempo detrás de ese maníaco.

-Como ya sabe hace dos días cuatro artefactos explosivos fueron detonados en la Perla de Oriente causando graves daños y multitud de víctimas civiles. Gracias a un informe al que hemos tenido acceso se sabe que los explosivos utilizados fueron cargas Semtex militares modificadas con metralla de tungsteno; la marca personal de Eduard Cross..-explicó la voz- ha sido seleccionado por el Director debido a su experiencia en el caso. Trabajará junto a una agente del servicio secreto chino en una operación conjunta,. Tanto usted como su nueva compañera están autorizados para encontrar a los culpables y eliminarlos si no es posible la detención. Buena suerte agente Gale.

 

Una vez escuchado el mensaje Nathan cogió el auricular y lo dejó con discreción en manos de su contacto al regresar a su asiento y abrocharse el cinturón.

El avión iba a aterrizar..

Lo primero que percibió Gale al salir de la terminal uno del aeropuerto de Pudong fue el hedor de los tubos de escape de varias decenas de taxis aparcados junto a la terminal. Tal olor sólo era suavizado por el exquisito perfume de lavanda de una joven asiática de pie junto a un todo-terreno negro de cristales tintados. Vestida con un sencillo traje negro sujetaba un pequeño cartel con el apellido de Nathan escrito en chino y en inglés.

-El señor Gale supongo..-esbozó la joven en tono educado.

-El mismo...-replicó Nathan cortésmente- ¿nos ponemos en marcha?...

Sentada en la parte de atrás del coche, la agente del servicio secreto Jung Wei de veintisiete años de edad se removía molesta; preguntándose porqué se encontraba en el aeropuerto de Pudong esperando a un vaquero en vez de investigar el atentado de la torre. En su opinión no necesitaba ayuda de nadie para resolver el caso, y menos la de un americano que seguramente estaría interesado en cerrar el caso cuanto antes. Sus superiores le habrían querido gastar una jugarreta poniéndola a hacer de niñera.

Frunció el entrecejo al ver salir de la terminal a Nathan y dirigirse directamente hacia la joven que el gobierno había colocado como chofer y receptora. Por pura paranoia alzó su teléfono móvil y le fotografió a través de los cristales para luego enviar su retrato a las bases de datos de su agencia.

La respuesta le llegó instantes después dejándola sorprendida y confusa:

NATHAN GALE. CLASIFICACIÓN DE ALTO SECRETO

¿Un agente federal con clasificación de alto secreto?.Tal vez aquel tipo fuese competente; pero si pensaba que colaboraría con el de buenas a primeras estaba muy equivocado.

-Buenos días..-empezó a hablar Nathan mientras entraba en el coche.

-Está aquí para ayudarme a resolver un atentado señor Gale, nada más...- masculló Jun interrumpiéndole a media frase.

Instantes después el todo-terreno arrancó para dirigirse hacia la zona del atentado. Durante el trayecto Nathan estudió atentamente a su nueva compañera. Por su aspecto era sin duda más joven que él, poseedora de una seductora figura aunque el agente pudo percibir músculos poderosos debajo de su pálida piel. De media melena castaña sujeta en un elegante moño y ojos de color negro, sin duda era una belleza oriental de fuerte carácter. Sólo esperaba que su hostilidad no durase mucho, prefería trabajar con gente con la que se llevase bien.

Mientras tanto Jung también le miraba atentamente. Aunque a primera vista Nathan le había parecido un agente del montón ya no estaba tan segura.

Durante su adiestramiento, Jung había recibido entrenamiento en el arte de interpretar los gestos de las personas, algo que le había ido muy bien al interrogar a criminales peligrosos. Tras observar a Nathan, llegó a la conclusión de que en el pasado habría sido militar pero desconocía en que ámbito. Aunque Gale trataba de ocultarla bajo su chaqueta Jung había podido ver una Desert Eagle modelo Mark XIX de color gris enfundada en el costado derecho del agente. No era el arma reglamentaria del F.B.I pero si le dejaban usar una pistola de ese tipo debían permitirle ciertas libertades por hacer bien su trabajo.

Tal vez, solo tal vez debería darle una oportunidad...

El panorama en los alrededores de la Pearl Tower era desolador a pesar de que ya habían pasado varios días desde el atentado. Ya no quedaba rastro de las ambulancias pero toda la zona en un radio de kilómetro y medio estaba ocupada por la policía Las explosiones habían creado enormes agujeros en las dos esferas de la torre, dañado de gravedad las columnas de la zona intermedia y derribado la antena de televisión de la cima. Mientras la chofer detenía el todo-terreno cerca de la torre, Jung no pudo evitar pensar la policía china había permitido que pasara algo semejante. Frunció el ceño al ver la expresión de preocupación en la cara de Nathan al salir del coche.

-¿Ocurre algo?-preguntó Jung intrigada.

-Sería mejor que evacuen la torre..-replicó Nathan.

-¿Y eso porqué?-preguntó Jung en tono suspicaz.

Apenas terminó de hablar cuando ambos vieron salir policías chinos a la carrera hacia una unidad de mando móvil completamente pálidos.

-¡¿Qué es lo que sucede?!-preguntó Jung alarmada acercándose a toda prisa a sus compatriotas.

-¡Han encontrado una quinta carga de explosiva!-exclamó uno de los policías -¡siete kilos de Semtex!.

 

Poco después..

-¿Cómo sabía de una quinta bomba?- preguntó Jung extrañada mientras ambos corrían por un largo pasillo subterráneo de mantenimiento junto a los agentes.

-Cross usó el mismo modus-operanti en Los Ángeles..-replicó Nathan en tono sombrío.

Jung le miró de reojo pensativa; por la expresión del agente estaba segura que había pasado algo importante, seguramente la razón por la que sus superiores le habían enviado a su ciudad.

-¿Cómo han encontrado la bomba?-preguntó Jung a uno de los policías que les acompañaban.

-Hace veinte minutos se ha recibido una llamada anónima advirtiendo de una carga explosiva en la base de la torre- contestó uno de los agentes- Por precaución dos agentes han ido a investigar y se la han encontrado debajo de uno de los tres pilares principales.

Al oír aquello tanto Nathan como Jung maldijeron en silencio; las probabilidades de que la torre no se derrumbara con una explosión de siete kilos de Semtex bajo uno de sus tres pilares eran nulas. La estructura de la torre, dañada por las otras cuatro explosiones no lo resistiría.

Debían desactivar la bomba o evacuar la zona lo más rápidamente posible..

Tras casi dos minutos de carrera por los pasillos de mantenimiento el grupo llegó a lo más profundo de la base de uno de los pilares donde dos artificieros se afanaban en desactivar la bomba. Colocada dentro de un aparato de aire de casi tres metros de altura cuya parte delantera estaba ocupada por seis ventiladores cuyas aspas giraban a gran velocidad.

-¡No corten la corriente!-exclamó Nathan alarmado al ver que uno de los artificieros iba a cortar con unas tenazas unos cables conectados a la red eléctrica del edificio.

-¿Qué?-preguntó uno de los artificieros sin entenderle.

-He visto antes este tipo de bomba..-replicó Nathan en un perfecto chino ante la sorpresa de Jung.

Tras mirarse ambos artificieros un instante dejaron sitio al agente quien se agachó a su lado para observar la bomba a través de los ventiladores. Un rápido vistazo le bastó para confirmar sus peores temores...

-¿Cuánto tiempo tenemos?- preguntó Jung intentando no perder la compostura.

-Cinco minutos treinta segundos- replicó uno de los artificieros.

-Cable de fibra óptica por favor..-masculló Gale en tono monótono.

Los artificieros miraron de reojo a Jung quien asintió ligeramente. Con suavidad Nathan introdujo la punta del cable por el centro de uno de los ventiladores de la zona inferior del aparato, justo donde se veía el cronómetro de cuenta atrás.

-No podemos desactivarla..-masculló Nathan exhalando un largo suspiro de exasperación.

-¡¿QUÉ?!- preguntó Jung alarmada apartando de un violento empellón a uno de los artificieros para poder arrodillarse junto a Nathan- explíquese..

-El detonador está conectado a la corriente del edificio y las clavijas que sujetan los ventiladores- explicó Nathan- si cortamos la corriente o sacamos los ventiladores la bomba explotará...

-Cuatro minutos cuarenta segundos- anunció un artificiero.

-¿Y entonces qué hacemos?-preguntó Jung.

-No podemos hacer nada...-sentenció Nathan- para desactivar una bomba de este tamaño necesitaríamos mínimo una hora. Tenemos que irnos..ya.

 

Dolidos por el hecho de condenar a la Perla a la destrucción total, los artificieros cedieron asintiendo ligeramente con la cabeza. Jung por su parte prefería desactivar la bomba pero Nathan tenía razón...no había tiempo.

4:10

 

-¡Al habla la agente del servicio secreto Jung Wei a todos los miembros del departamento de policía de Shanghai!-exclamó Jung por radio usando una radio de onda corta que le había entregado uno de los artificieros mientras corrían a toda prisa por los pasillos de mantenimiento- ¡explosión inminente de gran potencia, evacuen a todas las unidades de forma inmediata a una distancia segura de kilómetro y medio!.

Su aviso desató un pánico controlado en la superficie mientras la policía intentaba alejar a los curiosos lo más rápidamente posible. Mientras tanto, buena parte de los helicópteros se afanaban en rescatar al personal civil y policial que permanecía en el interior de la torre para evaluar su estado. Lamentablemente los destrozos impedían acercarse con facilidad a las aeronaves y el uso de ascensores estaba descartado por los daños.

Sería imposible rescatar a todo el mundo..

2:00

 

Tras abrir de una patada una puerta de acceso al exterior ,Nathan salió a la superficie seguido muy de cerca por Jung y los artificieros. Para alivio de ambos apenas quedaban ya policías en tierra aunque el cielo estaba lleno de helicópteros.

-¡El super-intendente ha dispuesto un helicóptero para ustedes, acompáñenme!- exclamó un agente trajeado tratando de alzar la voz sobre el estruendo causado por las aspas de un pequeño helicóptero que aterrizaba en ese momento a escasa distancia de la pareja de agentes.

Ansiosos por salir de la zona Nathan y Jung siguieron al agente hasta el helicóptero, donde entraron a toda prisa.

-¿Cuánto tiempo queda?- preguntó Jung mientras se colocaba el cinturón y los auriculares.

-¡Minuto y medio!- exclamó Nathan-¡suba, vamos!-exclamó dirigiéndose al piloto.

-¡Sí, señor!- replicó obediente el piloto mientras despegaba lo mas rápidamente posible.

Mientras ascendían Jung dedicó una última mirada al condenado edificio.¿Estaban haciendo lo correcto al irse así?.Tal vez sí o tal vez no. Sea como fuere se juró en aquel momento hacer pagar al responsable de todo aquello.

De repente el cronómetro de la bomba centelleó con fuerza un instante para luego ponerse a cero; provocando una detonación instantánea..

La primera señal fue la aparición de enormes grietas por la superficie debajo de la torre seguido de una brutal deflagración al explotar la bomba y varias tuberías de gas cercanas al tiempo que salían volando cascotes en todas direcciones mientras la torre se inclinaba al fallar los pilares de sujeción.

Varios cascotes alcanzaron el helicóptero donde estaban Nathan y Jung; destrozando el rotor y la cabina, matando al piloto al instante.

-¡Nos caemos!- exclamó Jung intentando no salir volando de su asiento mientras Nathan intentaba tomar los mandos del aparato.

Lamentablemente su gesto resultó inútil pues los sistemas de control habían quedado destrozados, cayendo sin control contra el río cercano a la torre.

Desde el otro lado del río, en un mirador, la mujer caucásica que Nathan había visto en el avión sonrió divertida al ver como el helicóptero se estrellaba contra el río, hundiéndose de inmediato mientras la Perla se derrumbaba por completo. Ignorando los gritos de horror de la gente que había a su alrededor la mujer sacó tranquilamente un teléfono móvil y realizó internacional tras guardar en su chaqueta el detonador portátil de la bomba.

-Informe..-masculló una voz masculina al establecerse la línea.

-Ha sido una pena..-replicó la mujer en tono socarrón en un excelente ruso mientras se

apartaba discretamente de la multitud reunida en el mirador para ver el derrumbe de la Perla- los fuegos artificiales han explotado antes..

-Excelente trabajo..- sentenció su interlocutor en un claro tono orgulloso- prosigue según lo previsto.

-Por supuesto...-replicó Serina obediente- señor Cross...-añadió antes de colgar y marcharse de la zona.

Minutos después, tanto Nathan como Jung consiguieron salir a la superficie, magullados pero aun así de una pieza...

-Alguien ha de pagar por esto...-masculló Jung furiosa mirando los humeantes restos de la perla.

-Así será...-replicó Nathan mirando también hacia la torre mientras una lancha de la policía venia a rescatarlos- lo juro...-sentenció solemnemente.

Hoy habían perdido pero seguían vivos para luchar un día más; tarde o temprano llegaría su oportunidad...